Terapia con neuromodulador
Una terapia con TPM (Estimulación Magnética Transcraneal / TMS por sus siglas en inglés) es un tratamiento no invasivo que utiliza campos magnéticos pulsados para estimular áreas específicas del cerebro relacionadas con el estado de ánimo, la conducta y ciertas funciones cognitivas.
¿En qué consiste?
Durante la sesión:
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El paciente permanece sentado y despierto.
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Se coloca una bobina magnética sobre el cuero cabelludo, generalmente en la región frontal (corteza prefrontal).
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El equipo emite pulsos magnéticos repetitivos que generan pequeñas corrientes eléctricas en el cerebro.
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Estos estímulos ayudan a modular la actividad neuronal, ya sea activando o regulando zonas que presentan baja o alta actividad.
¿Para qué se utiliza?
La TPM se emplea principalmente para:
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Depresión resistente al tratamiento
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Trastornos de ansiedad
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Adicciones
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Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC)
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Dolor crónico
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Algunos trastornos neurológicos
En el caso de adicciones, la estimulación se dirige a áreas relacionadas con el control de impulsos y el sistema de recompensa, ayudando a disminuir el deseo o craving.
¿Cuánto dura el tratamiento?
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Cada sesión dura aproximadamente 20 a 40 minutos.
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Se recomienda un protocolo de 4 a 6 semanas, con sesiones frecuentes (por ejemplo, 5 veces por semana).
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El número de sesiones puede variar según el caso.
¿Es dolorosa?
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No es un procedimiento doloroso.
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Puede sentirse un leve golpeteo en el cuero cabelludo durante los pulsos.
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No requiere anestesia ni hospitalización.
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El paciente puede retomar sus actividades normales después de la sesión.
Ventajas de la TPM
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No invasiva.
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No requiere medicamentos.
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Pocos efectos secundarios (generalmente leves, como dolor leve de cabeza).
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Alternativa segura cuando otros tratamientos no han funcionado.